Ampliación de capital... ¿necesaria?

Cualquier decisión que adoptamos, por poco trascendente o irrelevante que sea, siempre sigue un patrón de análisis basado en un estudio preliminar de ventajas e inconvenientes. En este sentido, el presente artículo pretende exponer de una manera simple y esquemática la reflexión interna que me hice cuando el Consejo de Administración anunció que se procedería a ampliar el capital social de nuestra entidad.

Sin querer profundizar en temas excesivamente técnicos (lógicamente farragosos y difíciles de entender para la gente no avezada en la materia), se me ocurrieron cuatro motivos que justificarían una ampliación de capital:

1ª) Aportación de recursos monetarios que permitan aminorar problemas de liquidez y reequilibrar la estructura de nuestro pasivo (ratio capital/endeudamiento).

2º) Exigencia (posiblemente) de las entidades financieras con las que actualmente se está negociando la obtención de un crédito sindicado a largo plazo.

3º) Incremento del número de accionistas con interés en participar en las decisiones de nuestra entidad. Actualmente, de cada 4 socios sólo 1 es accionista y únicamente un 25% de los accionistas asisten o delegan en las juntas generales. Por tanto, tras una operación aritmética sencilla, la conclusión es preocupante: Apenas un 5% de los socios interviene activamente en las decisiones de nuestro Club. Es imprescindible abrir el Espanyol a todos aquellos socios que por diversos motivos (edad, situación económica, etc.) no pudieron adquirir acciones hace 12 años y que en la actualidad quieren involucrarse en la gestión del club.

4º) Una operación suscrita mayoritariamente por pequeños y medianos accionistas dificultaría, en gran medida, la entrada de personas con intenciones mercantilistas. El Espanyol es un sentimiento, nunca un negocio.

Respecto a posibles inconvenientes de la ampliación de capital, el principal problema sería ser demasiado ambicioso y diseñar una operación por importe inasumible (tal y como se hizo en el pasado cuando se planteó un aumento de capital de 18 millones de euros). Por tanto, para mitigar este riesgo hay que ser muy cuidadosos en la fijación del importe de la ampliación. En mi opinión, en ningún caso debería ser superior al actual capital social (7,8 millones de euros).

En conclusión, entiendo que los beneficios que para el Espanyol comportaría una operación de ampliación de capital superan con creces los posibles inconvenientes, los cuales quedarían muy minimizados siempre que la operación fuese por un importe razonable. Asimismo, para fomentar la pluralidad y participación, es importante que la operación también se dirija a aquellos socios que no sean accionistas.

XAVIER PUJOL